
El camino se presentaba duro. Partimos desde el Puerto de Navacerrada y algunos sin saber lo que se venía encima. Más de 20 kilómetros subiendo y bajando las cumbres de la cordillera más alta de la Comunidad de Madrid.
La primera cumbre que alcanzamos fue Bola de Mundo, subiendo por su pista hormigonada y de una gran pendiente. Más tarde Cabeza de Hierro Menor, y seguidamente la Mayor. Las vistas realmente espectaculares. Las sensaciones geniales y algo depertaba dentro de mi que me invitaba a volver a colocar al trekking como arma principal contra el estrés y los malos pensamientos. Lejos quedó la última subida a Peñalara o al Valle de Estós en el pirineo hoscense. Nada tenía que ver este camino, que colina tras colina, piedra tras piedra, nos habría estampas

espectaculares de la sierra madrileña con todo su esplendor natural. Terminamos subiendo la Najarra, un puerto impresionante en el que las cabras montesas nos abrían camino hacia la cima. Momento de satisfación en lo alto y satisfecho de una respuesta inmejorable de mi organismo a lo que ha sido un entrenamiento para el futuro. Terminó la etapa comiendo con la gente de Amigos x África en la Morcuera. ¡Grande la gente que vino!
Este invierno espero poder contar más de una aventura en lo alto de cumbres como las recién subidas. Hasta entonces